Lamentable sentencia de la jueza Inmaculada Prat Ramón

panfleto

Lamentable. Este es el calificativo más suave que se le puede aplicar a la sentencia dictada por la Jueza Inmaculada Prat Ramón, en orden al juicio celebrado por el despido del delegado de la Sección Sindical de CNT Barcelona, en la empresa Ambulancias Domingo SAU. Considerar procedente un despido en el que se están vulnerando derechos fundamentales, como la libertad sindical o de huelga, al menos debería estar sustentado por unos sólidos argumentos. Lamentablemente también, no es la primera ni la última vez que nos encontramos con ella; aviso para navegantes.

Sin embargo, lo único que ha hecho la señora Inmaculada es creer ciegamente a la empresa, incluso cometiendo errores de bulto, por considerar que la empresa “tenía conocimiento de que la mayoría de trabajadores no estaban de acuerdo con la huelga”, para no decretar servicios mínimos. Este conocimiento, además, lo tenía la empresa, según dijo en el acto del juicio, por haber realizado llamadas a los trabajadores para preguntarles si iban a seguir la huelga. Esto supone una grave amenaza velada a la plantilla para que no se secunde la huelga y la jueza lo ha “entendido” como un hecho probado. Dejaremos la sentencia a vuestro alcance para que podáis admirar ésta y otras perlas de la obra de Inmaculada.

Como es lógico y para que no siente precedente jurídico, se recurrirá esta sentencia. Ya avanzamos que con ésto, lo único que consiguen jueza y empresa, es retrasar el momento de la readmisión del trabajador, y tener que pagar más dinero en concepto de salarios de trámite.

Es evidente que estamos dolidos por el lamentable resultado de este juicio. A pesar de ello, seguimos valorando el conflicto que se ha llevado contra esta empresa muy positivamente. Hemos aireado los trapos sucios de esta empresa y mucha gente ya sabe cómo se las gasta Ambulancias Domingo con la plantilla. Nos hemos enfrentado a ella donde hay que hacerlo, fuera de los juzgados, en la calle y a pie de tajo. El resultado no ha sido el esperado, puesto que la calaña empresarial se agarra a la justicia como garante de sus libertades para explotar y machacar a la gente. Sin embargo, pensamos que merece la pena pelear, y por ello os seguimos animando a emprender ese camino.

Es evidente que el riesgo que se corre es el despido, pero después de lo que le ha costado echar a un afiliado de CNT, creemos que se lo pensará dos veces antes de hacer lo mismo si vuelve a salir gente del sindicato en la empresa. Por eso, os animamos a afiliaros a la CNT y seguir plantando cara a estos matones.

Desde CNT, seguimos en la lucha. Hasta pronto.